viernes, 10 de junio de 2011

La mirada d'Àfrica



Sentint-me tan fràgil que pensava que anava a trencar-me però alhora tan forta i valenta com una lleona enmig de la selva.

Immersa encara en aquest huracà d’emocions, de calor i de fred, de negre i de blanc.

L’Àfrica s’ha instal·lat en els meus somnis. Àfrica te cara i te nom propi. Te alguna mirada trista però també té, sorolloses rialles que t’encomanen.

Garbuix de colors. El verd de la selva i la terra vermella, que m’ha empolsat l’ànima i ha tatuat tots els porus de la meva pell.

Àfrica és; papallones de mil colors i cuques de llum. Tambors enmig de la nit que t’acompanyen com una cançó de bressol, increïbles postes de sol, tempestes ensordidores

L’Àfrica, és màgica i generosa, una nova finestra en el meu món.

La mirada d’Àfrica no s’oblida!

Hospital de DJOUM

Era por sobre todas las cosas el dolor. Y el miedo. Los instantes de realidad que se desbordaban antes tus ojos. El pie casi completamente seccionado, músculos, huesos, piel, grasa, sangre y distancia. Muchas horas de distancia hasta el hospital de Yaoundé. Ahí donde quizás... Tu voz con firmeza y con miedo: dame un cuchillo.

Afuera los gritos como hilos de amor que trataban de mantenerte. La mirada de tu padre cuando entró en la sala guardaba para sí la más larga agonía, la más profunda tristeza. Torniquete, presión aquí, presión allá, suero, medicamentos. Tratar de acomodar, de dar forma, de hacer cesar el flujo de vida que se escapaba a chorros. De tratar de acomodar esa realidad a la injusticia de la falta de medios. De tratar de engañar al destino que otra vez en motocicleta arrastraba al hombre a la muerte.

Y la enfermera que pedía el dinero a los que lloraban, a los que golpeaban la puerta como latidos de madera en la larga quieta noche de la selva. La indolente voz de la enfermera que ocultaba su rabia y su tristeza, inocente de tener que cobrar como último eslabón del decadente sistema de salud. Porque aquí no se mueve una jeringa hasta que no se paga.

Después salir al exterior y sentir que no eres un blanco entre los negros. Las salas de espera tienen eso, comulgar con nuestras propias vulnerabilidades nos iguala. Sentir el cansancio de esa adrenalina que dejas entre los muros de aquella sala amarillenta y sucia, tu energía que se funde con los olores, tus dudas sobre si habrás hecho lo más correcto y de la forma más ordenada. Y ese espacio interior donde habita tu imaginación de seis horas de carretera, de y si tuviera aquí una ambulancia, de la probabilidad de que lo consiga.

Eric murió al ingresar al hospital central de Yaoundé.

Fernando

miércoles, 25 de mayo de 2011

"Si luchas puedes ganar"




Embriagada encara de sensacions i emocions viscudes a l’Àfrica, el Josep m’ha enviat aquest article i no he pogut evitar per uns moments viatjar de nou a aquell continent que encara commou els meus somnis.

“Si luchas puedes ganar”...”con el corazón en la mano, admitió que sin la familia, el apoyo de los compañeros y el cariño de la hinchada no habria salido adelante”

Crec que en general la vida, és una qüestió d’actitud. És ben cert  que davant de qualsevol situació prendre les coses d’una manera o d’una altra canviarà el resultat.

Aquests dies he viscut en primera persona la solidaritat, l’entrega i el compromís de persones que han decidit viure una vida d’entrega als altres.

Que forts ens tornem quan ens sentim recolzats, escoltats, estimats!.

Probablement solament pel fet de poder compartir-los, ja fa que els nostres problemes siguin menys.

He conegut aquests dies, persones que m’han donat el millor que tenien. Persones generoses, lluitadores, a qui en cap moment ha importat el color de la meva pell.

Aquest nens estan fent que canviï la meva vida!. Jo lluitaré per ser millor persona. Lluitaré per millorar la seva qualitat de vida, per a que tinguin més oportunitats, per a que puguin aprendre més, conèixer més coses. Lluitaré per a que siguin més feliços, lluitaré per a que dibuixin més somriures.

Que bé juguen a futbol els nens de Cameroun, els faré arribar aquest article!

Se que Abidal, pot ésser un model a seguir per a ells...i també per a mi!


“Si luchas puedes ganar”



domingo, 20 de marzo de 2011

Carta de la Mireia

Durante un mes hemos tenido en la casa de Djoum a 25 médicos de España haciendo una gran campaña en toda la zona de Djoum y alrededores.

Nos dividimos en varios equipos. Fernando, las dos primeras semanas estuvo en los diferentes dispensarios que gestiona la ONG haciendo evaluación de estos. Eso quiere decir, observar cómo se hacían las consultas, hablar con los pacientes sobre cómo habían sido atendidos y revisar como estaba la infraestructura y arreglarla poniendo mosquiteras y ayudando a hacer un limpieza profunda a los espacios.

Luego había otro gran grupo que se dividían en dos que hacían campaña de salud en los poblados de pigmeos baka. Iban a los pueblos, primero hacían una charla sobre temas básicos de higiene, nutrición y algunas enfermedades, tipo diarrea, paludismo, etc. Después hacían consultas médicas básicas a todos los niños y niñas del pueblo. Y por último se llevaban judías y comían todos juntos con la gente del poblado, haciendo todos los pasos de lavarse las manos con jabón y comer con plato y cuchara tal y como se explicaba en las charlas.

Por último estaba mi grupo, el de campaña de sensibilización y despistage de VIH. Íbamos a los pueblos bantus (que son los que no son pigmeos) de alrededor de Djoum, pues son los que tienen más probabilidades de tener VIH. Primero hacíamos también una charla básica sobre hábitos de higiene y luego una explicación más completa ya sobre el sida. En la segunda parte consultábamos a los niños/as huérfanos del pueblo y se les hacía el test, ofrecíamos test voluntario para la gente que quisiera y por último se consultaba a adultos que tuviesen hernias para registrarlos y citarlos en la campaña de cirugías del mes de abril.

Además de todo el tema de la campaña, Fernando y yo nos encargábamos también de todo el tema de la logística de la casa: comidas, limpiezas, organización de los grupos y viajes en coche…

En fin, que como se puede imaginar ha estado un mes verdaderamente intenso, emocionante también, y cansado, muy cansado.

En este mes hemos vivido muchas cosas, muchas cosas nuevas, pues en Camerún, lo que si que nunca falta son experiencias nuevas, sorprendentes, algunas tristes.

Ponerte delante una persona, una joven embarazada, la madre de una niña de 8 años, y decirle que tiene VIH no es nada fácil. Ha sido muy duro, pero también he aprendido muchas cosas. Y la parte más positiva de esto, es darle a las personas la herramientas y oportunidades para que se trate la enfermedad y no muera dentro de unos meses en el olvido.

He visto niños moribundos, tremendamente desnutridos, como los que salen en los documentales y te piensas que eso sólo pasa en la grandes hambrunas. Ves que en un país estable todavía hay niños que se mueren de hambre, básicamente por dejadez, y algo se te mete en la garganta que no te deja respirar… Pero ahora esos niños están en tratamiento. Y es por ellos, por los 4, 5, 6, niños con nombre y apellido, que ves que poquito a poquito van ganando peso, y con ello recuperan la sonrisa y también el llanto, para el que antes no tenían ni la fuerza, por lo que uno se acuesta con ganas de volver a despertar y seguir trabajando.

Estos son los primeros pasitos para el centro de atención de niños y niñas vulnerables que queremos abrir con Fernando, que cada vez ya tiene más forma y va bien encaminado.

En lo que se refiera a la gente de la campaña, ha sido gente en general muy maja, que se ha sabido adaptar bastante bien a las circunstancias de aquí, y que le han echado muchas ganas en su día a día. Sin ellos, esto no hubiese sido posible. Gracias.

Con Fernando ahora estamos dando forma a todo lo que ha pasado estos días. Dando seguimiento a los casos más vulnerables con los que nos hemos encontrado, también haciendo promoción de la campaña de cirugía que empieza ya este 10 de abril, continuado con la gestión de la escuela y también de los dispensarios… Y sobretodo ahora toca dar forma al proyecto del centro cívico y también al centro de los niños/as. Así que el trabajo continúa.

Quería que supierais que aunque a veces parezca que estamos ausentes, nuestro corazón late con fuerza por todas las personas a las que queremos, las que ya no nos podemos ver tan a menudo, pero el amor sigue ahí. Sigue ahí intenso y profundo, porque como hablaba un día con mi madre, somos también vosotros en Camerún.

Quizás no he tenido el tiempo, un tiempo que en Camerún se vive diferente, pues es lento pero continuo, para escribir con calma a muchas personas… y me disculpo por ello.

A todas las que escribieron y mandaron su amor en forma de cartas, y fotos, y los videos, y un montón de cosas que nos llenaron de energía buena que se notó en estos días más movidos. Gracias de todo corazón.

Mañana nos vamos Valentina (una médico que se queda con nosotros dos meses más), Fer y yo a Bikop, para acompañar una mujer que tiene VIH y hace tiempo que está “acogida” por la ONG, para llevarla a un hospital que tiene máquina de CD4 y le modifiquen el tratamiento, pues resulta que lo está rechazando y necesita una segunda línea de tratamiento. Su hijo también tiene VIH. Para cuando termine al colegio se va a venir a vivir con nosotros a Djoum, cosa que nos emociona enormemente, pues allá donde está viviendo está rechazada por toda la comunidad, al igual que sus hijos. Así que nos encanta la idea de que podemos vivir con ella y acompañarla en su seguimiento, pero por sobre de todo, en sus vidas.

En las campañas de VIH siempre decíamos que lo más importante era no rechazar a las personas que estuvieran enfermas. Pero desafortunadamente a día de hoy el estigma es uno de los problemas más grandes que hay entorno el sida.

Poco a poco y siempre desde el amor, pondremos nuestros granitos de arena para el cambio.

Y como es domingo y es el día de pensaros más y sentiros más, os mando mi profundo cariño a todas/os y cada una de vosotras/os.

Mireia

jueves, 17 de febrero de 2011

"La vida és d'aquells que persegueixen els seus somnis..."






“Steve Jobs, fundador de Apple, pronunció en la Universidad de Stanford uno de los discursos de graduación más famosos e impactantes de la historia.

El emotivo discurso de Jobs estaba dividido en tres historias. La primera versaba sobre “conectar los puntos”, esos hechos que nos van sucediendo a lo largo de la vida. “Tenéis que confiar –dijo a los universitarios– en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Esta forma de actuar –añadió– nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida”.

La segunda historia trataba sobre el amor y la pérdida. “A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para la gente que queréis. El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado”.

Al llegir aquest article, vaig pensar en la tasca que estan realitzant el Fernando i la Mireia. Crec sincerament que ells se sentiran identificats amb aquestes paraules. Jo penso que han sabut “connectar els seus punts”, confiant en el seu instint i posant rumb sincer cap el seu destí.

Quants de nosaltres podem dir que tenim un treball, genial, amb el que estem completament satisfets?. Quants, podem dir que hem trobat realment allò que ens omple el cor per a la tasca del dia a dia?. Quants podem dir, que a més a més d’haver trobat allò que ens omple en la feina, estem ajudant a les altres persones a millorar; les seves condicions de vida, la seva salut, la seva autoestima, els seus coneixements?. Quants de nosaltres podem dir que rebem en el nostre dia a dia somriures d’agraïment?....JO NO!!, (sense desmereix la meva feina, ni molt menys!).

La Mireia, va dir-nos un dia; “que la vida és d’aquells que persegueixen els seus somnis...”. Posant el cor i l’ànima en el que fan, havent trobat allò que els omple, allò que estimen. I se que el seu somni, s’està complint allà...entre tots aquests nens...entre tota aquesta selva.

Jo els admiro, i sento que aprendré alguna cosa d’ells.